¡Preguntas que aturrullan!

¡Preguntas que aturrullan!

¡Preguntas que aturrullan!

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¡Preguntas que aturrullan!

¡Preguntas que aturrullan!

(1)

Tan pronto se terminó la película que estaban viendo juntos, Catherina se giró hacia George para interrumpir su largo silencio:

- George… George, ¿acaso no quieres liberarte de este estado?

- ¿Qué quieres decir? ¡Sí….claro!

- Nuestra nueva vecina me habló del psiquiatra muy famoso Tom Ericson, dijo que la había tratado.

Se enderezó en su asiento frente a ella, y en su cara se dibujaron unas expresiones contradictorias, señal de un estado psicológico agitado, y contestó con sarcasmo:

- Estupendo… ¿quieres que vaya al psiquiatra y decirle: por favor enséñame cómo olvidar que yo ignoro por qué estoy creado, y por qué vivo?

- No, sino para decirle: ¿cómo sé por qué he sido creado, y para qué vivo?

- ¡Para conocer la respuesta!

- Sí.

George inclinó su cabeza hacia atrás, y enseguida se fue lejos con sus dudas habituales, y volvió a sentir ansiedad y confusión, Catherina notó su estado y se dio cuenta de que no estaba absorto sino que estaba hundido en su miedo e incertidumbre, entonces le llamó en un tono alto:

- ¡George!

- Sí… sí… iba a preguntarte: ¿este médico, Tom es protestante? o ¿hay otra razón para tu entusiasmo?

- George, mi amor... mi entusiasmo es por que vivamos felices juntos, tal vez tengas razón en que huyo deliberadamente de mí misma, pero, ¿no es eso mejor que la confusión y la incertidumbre que experimentas tú?

- Bueno, he decidido buscar el camino de la felicidad, no huiré a partir de ahora, sino que buscaré la respuesta. Sonrió y continuó: Pero no la buscaré en un sacerdote católico, dame tiempo para informarme sobre este médico primero.

- Nos informaremos sobre él, y ruego al Señor que te cure con sus manos.

- ¡Ja ja entonces soy un enfermo que necesita curarse, y no un filósofo que busca respuestas!

- Acceder a la respuesta está en curarte, y no es porque estés enfermo... Le guiñó el ojo y le abrazó diciendo: ¿De acuerdo, mi amor?

- De acuerdo.

(2)

George estaba decidido a investigar sobre el médico Tom antes de pedir una cita con él, así que entró en su página de Facebook y leyó acerca de los congresos que asistía, sus investigaciones y sus conferencias hasta que quedó satisfecho, y formó una idea casi clara sobre un psiquiatra famoso mundialmente, destacado por su inteligencia, su amplio conocimiento, su pasión para la filosofía, capaz de compaginar la medicina moderna con una variedad de escuelas filosóficas.
George seguía las opiniones y los comentarios de los pacientes, y se dio cuenta de que el médico Tom era excéntrico también, que su conocimiento y su medicina contradicen su comportamiento personal, sobretodo en su relación con las pacientes, también observó que no era católico como pensaba, sino ateo y no creía en ninguna religión.
George posponía su cita con el médico una y una otra vez, no sentía ningún deseo de ir a un médico paradójico, pero había prometido a Catherina que iría, y continuaba aplazándolo, hasta que un día Catherina le sorprendió con que había pedido cita a las cuatro de la tarde y que iría con él, no tuvo más remedio a pesar de su falta de satisfacción, y se dijo a sí mismo: “Es un intento en vano, pero no me perjudicará y acallará a Catherina.”
George y Catherina fueron a la clínica; era tranquila, con muebles elegantes, con colores combinados que daban sensación de relajación, nada estropeaba el ambiente salvo la presencia de un tipo con miradas y expresiones serias que estaba en la recepción. George le indicó su cita y él le contestó fríamente:

- Me llamo Brad, no te había visto antes, me parece que el médico está ocupado ahora.

George miró a Catherina y le dijo:

- ¿No habías pedido cita?

- Sí, he estado aquí hace tres días, y pedí cita.

Brad contestó con maldad:

- Sí... sí... perdona, se me había olvidado, pasad, os está esperando.

George entró con Catherina, sorprendido y disgustado por el estilo de Brad. El médico les recibió, y les pidió quedar con cada uno de ellos por separado.
George contestó:

- ¡Pero la cita era solo para mí!.

- Catherina es su esposa, y la persona más cercana a usted, y nos ayudará mucho para entender su caso, por eso propongo quedar con ella primero unos minutos y después con usted”.

George salió a la sala de espera, y se sentó en una silla, callado y molesto

- ¡Tom está con Catherina!

- ¿Y cómo sabes su nombre?

- ¿Acaso no había venido hace tres días…? -Brad sonrió con maldad y continuó: “Tom está con ella a solas, que afortunado es este médico, un hombre guapo con una mujer que goza del encanto de oriente”.

George tomó una revista para evitar hablar con Brad, mientras disimulaba su enojo y su incomodidad, pero aguantó y decidió esperar, aunque cada vez se sentía más enojado y más molesto. Después de diez minutos Catherina salió sonriendo, y llamó a su esposo:

- Cariño, el médico te está esperando, yo me voy porque tengo una cita en la iglesia.

George entró a la consulta del médico, entonces la sonrisa que éste presentaba en su semblante desapareció, y le recibió con aire inerte y le dijo:

- ¿Por qué quieres saber quién te ha creado y la razón de vivir, y cuál es tu destino?

- Porque quiero que mi vida tenga un sentido que armonice mi alma y mi espíritu.

- Mmm, parece que trato con una persona culta y especial, ¿por qué no utilizas el método filosófico para reflexionar?

- No entiendo lo que quieres decir.

- ¡Cómo que no entiendes, filósofo! Cuando contestes de manera filosófica, la respuesta se construye en base a un conjunto de preguntas que ayudan a formularla.

Se quedó en silencio durante un momento y continuó:

- Para responder a tus preguntas, te voy a hacer otras, por ejemplo: ¿dónde podemos encontrar la respuesta? En vez de hundirnos en la respuesta, buscamos por dónde podemos acceder a ella, y cuáles son los criterios necesarios para que sea la correcta. ¿No ves que este método es más lógico, filosófico y relajante?

- ¡Tal vez!

- La ventaja de este método es la capacidad de sacar la respuesta de tu interior y de tu alma -Sonrió y continuó“¡Es sin duda mejor que el método católico que está basado en la entrega a un abstracto contraste sin razón ni lógica! Nuestra cita será la semana que viene, trata de traerme la respuesta a estas dos preguntas: ¿Por dónde se accede a la respuesta? Y, ¿Qué garantiza la veracidad o la falsedad de esta respuesta? ¿De acuerdo?

- A pesar de que hayas hablado mal del catolicismo, lo que has dicho es lógico y razonable, de acuerdo.

George salió y se encontró con Brad que le recibió con una sonrisa pícara:

- Espero que hayas tenido una sesión provechosa. ¡Saludos a Catherina!

(3)

Las preguntas de Tom, su manera de hablar, su lógica de reflexionar... todo esto ocupó una gran parte del pensamiento de George, quien mientras conducía su coche se decía: “¡Yo tenía algunas preguntas y Tom las incrementó, lo único que había hecho el médico era añadir más preguntas a mis preguntas!”
Entró en una cafetería cercana y pidió un café; el camarero; se lo trajo y se lo puso en la mesa, pero George no se dio cuenta. El camarero intentó llamar su intención pero él estaba absorto en sus pensamientos, entonces le dejó y volvió a su trabajo. Después de un rato se fijó en la taza de café fría sobre la mesa, y llamó al camarero para pagarle:

- ¡Te puedes creer que no me había dado cuenta que habías puesto la taza de café! A veces nuestras preguntas internas nos distraen incluso de nosotros mismos.

- Las preguntas internas son señal de inteligencia y de conciencia, pero… pero si se incrementan, entonces son señales de conflicto interno y contradicciones en las creencias y en las ideas.

Impresionado por las palabras y el análisis del camarero, George decidió continuar el dialogo:

- Y, ¿cuáles son, en tu opinión, las causas de este conflicto y estas contradicciones?

- Pues muchas, la más importante es que la persona no haya resuelto todavía los asuntos vitales más grandes, como por ejemplo: el objetivo de la existencia, de la vida, y del destino. El problema consiste en la complejidad, pues la simplicidad nos proporciona profundidad en la respuesta, cosa que la complejidad -que a menudo es superficialno puede darnos.

George abrió sus ojos del asombro:

- ¿Y cómo conseguir estas respuestas de una manera simple?.

- Mucha gente huye hacia la diversión, la bebida, el sexo o a cualquier cosa semejante; preguntarse es un importante signo de conciencia, pero...

Otro cliente llamó al camarero interrumpiéndole el diálogo; éste se disculpó de George, recogió el dinero y se fue.
George salió desconcertado, dando vueltas con su coche, sin saber a dónde ir. No podía olvidar las palabras del camarero, este hombre le había conmovido, había sacudido su mente y acariciado sus sentimientos, y estaba dispuesto a pagar diez veces el precio del café con tal de seguir hablando con él. Estaba sorprendido de la satisfacción que le había proporcionado, a pesar de que era un simple camarero. Además su aspecto y sus rasgos inspiraban que era de origen griego o latino.
Al transcurrir una hora, George se dio cuenta que no había salido de la misma zona, entonces decidió volver a la misma cafetería y pidió su café habitual, pero se lo trajo otro camarero. George le preguntó por el camarero anterior.

- ¿A quién busca señor?

- He estado aquí hace media hora y me sirvió otro camarero.

- Sera Kat o Adam, su turno ha acabado hace una hora, ahora me toca a mí.

George tomó su café rápidamente y al salir preguntó al camarero:

- ¿Cuándo empieza el turno de Kat o de Adam?

- Mañana, a las siete de la mañana hasta las cinco o seis de la tarde.

- Gracias.

(4)

George regresó a su casa, preguntó a los niños por su madre, y Michael le dijo que estaba en la iglesia y que quizás tardaría hasta la noche.
George se sentó en el salón esperando a Catherina, que llegó sobre las diez, agotada y oliendo a alcohol pero consciente, cuando vio a George le preguntó:

- ¿Qué tal la cita con el médico?

- Es un médico extraño aunque algo convincente. Y se dirigió a Catherina con seriedad y dijo: “¿Qué quería de ti cuando os habéis quedado a solas?”.

- No lo sé cariño, me saludó y se presentó; habló de sus capacidades, luego me preguntó por mi trabajo y mi vida… fue sensato y muy educado.

- ¡Y también guapo! ¿No te preguntó por mí?

- Me preguntó cuando iba a salir, y le respondí que estabas preocupado por tus interrogantes sobre la vida.

- ¿Sólo?

- Sí, estaba todo el tiempo hablando de sí mismo y de mí, ¡que educado que era!

- Mmm, me extraña cómo hablas de él a pesar de que es ateo y no sigue ninguna religión, se opone a la religiosidad y ve que es una enfermedad, y me parece también que es algo descarado.

- ¡George! Fue muy amable y muy educado conmigo, no habló absolutamente de religión hasta que se enteró de que soy profesora de teología. ¡De todos modos tú fuiste por su medicina, no por su religión ni por su amabilidad!

- ¿Y con quién estabas velando y bebiendo?

- No eres mi tutor, y no estoy obligada a contestarte, y pese a esto te digo que estábamos en una fiesta con la bendición del sacerdote

George a menudo se sentía molesto con las veladas de Catherina y con el alcohol que bebía, y veía que es contradictorio con la religión a la que dedicaba su tiempo y su esfuerzo para servirla; pero sintió que fue un poco duro con ella, entonces intentó cambiar la conversación y dijo bromeando:

- ¡Tenía una serie de preguntas, y él añadió más preguntas a las mías, y más confusión a mi confusión!

- ¿Cómo?

- En vez de contestarme a mis preguntas, me hizo otras y me pidió que buscara las respuestas.

- ¿Otras preguntas?

- Sí, ¿de dónde sacas respuestas a estas preguntas? Y, ¿cuál es la garantía de su veracidad?

- A pesar de sus preguntas extrañas quizá tenga razón.

- Dejémonos de esto ahora; hoy me he encontrado con un otro hombre extraño que me sacudió por dentro, y me habló, casualmente, del mismo tema por el cual fui al médico.

- ¡El mismo tema!

- ¡Esto es de las maravillas de las coincidencias!

- ¿Y qué te dijo?

- No sé exactamente, no terminó su diálogo conmigo, pero me pareció un hombre religioso, al contrario que Tom, hablaba sobre la simplicidad de las respuestas, y de la profundidad de la simplicidad, y del significado de la vida y la felicidad”. Miró fijamente a los ojos de Catherina y continuó-: “¡y sobre la huida de la gente hacia el alcohol, las veladas y demás cosas!

- Dado que es religioso, sus palabras deben de haber sido buenas, quizá estaba un poco severo con el tema de la fuga de las respuestas. –SonrióQuizás era católico. Cariño, pareces muy cansado y no puedes concentrarte en lo que dices.

- Tal vez… tal vez, pero de todas formas sus palabras agitaron mi corazón. Vamos a dormir ahora, tengo mañana mucho trabajo.

George y Catherina fueron al dormitorio, y cuando iban a dormir el teléfono de ella sonó, lo miró perturbada y después contestó y saludó al interlocutor con breves palabras, y se quedó silenciosa escuchando durante un largo rato, después concluyó la llamada:

- Nos veremos el miércoles a las ocho de la tarde, velaremos juntos en la iglesia.

- ¿Quién es?

- Alguien que quiere aprender catolicismo.

- ¡Aprenderlo en una velada!

- Velada en la iglesia, no en la discoteca, ¿o quieres que lo aprenda en el cementerio? Vamos a dormir, te has vuelto muy sensible.

(5)

Por la mañana, George se despertó antes que Catherina, y lo primero que le vino a la cabeza fue el camarero y el inexplicable interés que sentía hacia él. Entonces decidió ir a la cafetería otra vez para encontrarse con él, pero recordó la llamada de anoche, y sin saber por qué, tomó el celular de Catherina y lo consultó; apuntó el número de la última llamada recibida y lo dejó en su sitio.
George salió hacia su trabajo temprano, pues tenía muchas tareas que hacer, y más que ayer había pedido permiso para ir al médico. Nada más entró y empezó su trabajo, el teléfono de su despacho sonó, era Cakh, su jefe de trabajo:

- Buenos días.

- Buenos días.

- ¿Qué tal fue tu cita con el médico ayer?

- No estuvo mal, todavía estamos en el principio, las cosas se aclararán más adelante.

- Bien, pero estás desperdiciando tu tiempo y tu dinero; pensar en estas cosas es pérdida de tiempo, por mí, mi Dios son mis ganancias… -Se rio muy alto y dijo¿quieres venir a mi despacho? Tenemos tareas urgentes que surgieron ayer.

- De acuerdo, iré pero dentro de una hora si es posible.

- De acuerdo, dentro de una hora.

George llamó al número que había llamado anoche a su mujer, desde un teléfono diferente al suyo, y escuchó la voz de Tom en la otra parte, no podía haberse equivocado, era la ronca voz de Tom que decía: “¿Dígame…? ¿dígame…? ¿quién es? ¿Me escucha?” George colgó la llamada muy enojado. ¿Por qué Caterina le ocultó que era Tom? ¿Por qué se perturbó? Y, ¿Por qué…? ¿Acaso la vida es un conjunto de preguntas complejas?”.
George se puso otra vez a trabajar, intentó terminar unas tareas rápidamente y después de una hora exactamente entró en el despacho de Cakh, quien se levantó para recibirle :

- Amigo, ¿te ha curado el médico de tu paranoia?

- No estoy paranoico ni enfermo, fui al médico simplemente para que me ayude a contestar a mis preguntas.

- Parece que el tema es muy delicado para ti, estaba bromeando, tú conoces muy bien mi opinión: olvídalo y concéntrate en incrementar tu dinero y disfrutar de la vida… Dejémonos de esto, he querido reunirme contigo porque la empresa de contratación técnica en la India aceptó nuestras condiciones, y necesitamos urgentemente contratar a parte de su personal; también queremos reforzar nuestra colaboración con la empresa de distribución de programas en la India. Entonces uno de nosotros debe viajar a India dentro de dos semanas. ¿Estás preparado?

- ¿Tan urgente es?

- Sí, por desgracia yo no puedo viajar, pues la reunión del consejo de propietarios será dentro de dos semanas como ya sabes.

- Estudiaré mis circunstancias y te confirmaré mi viaje estos días, me gustaría que me pusieras una copia completa de los contratos y las condiciones en el sistema de red interna, para leerla y examinarla, te veré la semana que viene con mis asuntos ya aclarados.

- Quedamos para la semana que viene, y espero que te prepares para el viaje… Sonrió con astuciaY déjate de médicos, tengo una sorpresa para ti, te la diré la semana que viene.

George regresó a su despacho pensativo, miró en los contratos y los convenios que Cakh había puesto en la red; deseaba viajar pero estaba preocupado por tres temas: ¡el camarero, el médico, y Catherina!
Tenía planeado desde la mañana ir a ver al camarero ese mismo día, su cita con el médico tocaba antes de la fecha del viaje, así que podría aplazar la cita siguiente, pero ¡Catherina! ¿Será posible que la esposa devota le estuviera siendo infiel con Tom, el ateo? ¿Cómo?... ¡Imposible!
Al acabar el trabajo, George se fue a la cafetería de la noche anterior buscando encontrarse con el camarero, cuando le vio sintió una satisfacción que le impresionó, eligió una mesa y se sentó; el camarero se le acercó:

- ¿Qué desea, señor?

- Café, por favor… un momento, ¿te llamas Kat o Adam?

- Adam, señor.

El camarero se fue para traer el café, cuando regresó George le preguntó:

- ¿Te es posible sentarte para charlar un poco?

- Perdón señor, me gustaría, pero tengo que trabajar.

- ¿Me permitirías llevarte a tu casa cuando acabes?

- Esto es muy generoso por tu parte, sí, me gustaría, por lo menos no tendré que ir en autobús… terminaré dentro de media hora.

- Tomaré mi café mientras acabes, y estaré encantado de llevarte.

- Gracias... con permiso.

George tomó su café lentamente, mientras pensaba en las palabras de Adam que le habían dejado agitado y se preguntó: “¡qué impresionante es este camarero! ¿Cómo pudo entenderme en unos segundos sin conocerme de antes? ¿Cómo pudo deducir que estoy sufriendo de pensar en los grandes temas? Y, que estoy impaciente por encontrar las respuestas… La profundidad consiste en la simplicidad, ¡qué filosofía!”
Adam interrumpió los pensamientos de George y le dijo sonriendo después de haberse cambiado de ropa:

- Estoy listo, ¿nos vamos?

- ¿Quieres ir a tu casa o prefieres que te invite a un café aquí o a cenar en algún restaurante cercano?

- Si me es posible elegir, entonces pues elijo la tercera opción.

- El restaurante “La Felicidad” puede que sea el adecuado, está cerca.

- Muy adecuado, me gusta su nombre, ¡la felicidad, ése espíritu tan bonito que le falta a mucha gente en estos tiempos de confusión, dudas y desgracia!

Las palabras de Adam fueron muy impactantes para George, quien sintió que le estaban aludiendo y atacando, pero prefirió guardar silencio.

(6)

Entraron al restaurante, notaron que inspiraba felicidad como su nombre indicaba, su decoración era alegre y la iluminación era muy brillante, aquello proporcionaba sosiego, tranquilidad y alegría.
Se sentaron en un rincón y se les acercó un camarero con la carta; entonces George dijo a Adam:

- Toma, pide lo quieras.

- Pescado frito con ensalada fresca.

- Para mí un filete de vacuno con patatas.

En cuanto el camarero se fue, George le dijo a Adam:

- Estamos aquí en el restaurante “La Felicidad”, que les falta a muchos en este tiempo de dudas, confusión y desgracia.

- Jajaja, sí, la duda y la confusión matan el significado de la vida, convirtiendo a la gente en escudos dentro de una máquina sorda ciega, cuyo movimiento carece de sentido y sabor, máquinas que no entienden la felicidad ni cómo vivir con ella.

- Entonces tu eres partidario de la fuga de la duda y la confusión hacia la entrega ciega”.

- “Para nada… para nada, huir hace que la persona esté peor aunque demostrase lo contrario, el primero es un hambriento que grita que tiene hambre, y el segundo es un hambriento que grita que quiere dormir.

- Jaja, ¡ambos están hambrientos!

- Pero el primero es más lógico y más inteligente en su trato consigo mismo.

- Dime sinceramente, ¿eres feliz?

- Jaja, quieres una respuesta simple: sí, pues la felicidad es nuestra impresión sobre nosotros mismos y sobre la vida y el universo.

- Temo que tu felicidad sea como la de mi esposa, la devota como tú y que, según tus palabras, huye de las respuestas hacia el vino y las veladas” -se calló un momento y continuó-: “¿cuál es el sentido de la vida en tu opinión?

- Quien huye de responder a las grandes preguntas no experimentará la felicidad, aunque fingiera ser feliz… en cuanto a tu pregunta sobre el sentido de la vida, pues consiste en reformular las tres preguntas: ¿por qué hemos sido creados? ¿Por qué vivimos? Y, ¿dónde acabaremos?

- Y, ¿cuáles son las respuestas a estas preguntas?

- ¿Crees que hay una persona que tiene la facultad de sentir, oler, saborear y vivir la felicidad, y que no sepa la respuesta a esas preguntas?

- Dime claramente, ¿conoces alguna respuesta a esas preguntas?

- Creo que tengo respuestas claras y muy convincentes, pero la respuesta no consiste en decirte mis ideas, parece que eres más intelectual que yo, soy todavía un estudiante de teología en la universidad, mientras que tú eres un gran ingeniero… además la respuesta sale de nuestra alma y nuestra vida, aunque le dijera cualquier respuesta, no tendría ningún significado para ti si no formase parte de tu alma y tu vida.

- Tú me recuerdas a aquél anciano que pretendía estar feliz, y me dijo lo mismo que acabas de decir ahora.

- ¿Insinúas que soy sabio y hablo como una persona que ha experimentado la vida y la ha conocido, o que soy un filósofo con palabras que no tienen sentido? De todos modos la respuesta es que persevere en hallar la respuesta.

- ¡Lo mismo dijo el anciano! ¿Qué persevere en qué?

- Persevera en hallar la respuesta a esas preguntas, para que tu vida sea feliz -Miró fijamente a los ojos de GeorgePermíteme que te pregunte: ¿desde dónde podemos acceder a la respuesta?

- ¡Ahora dices lo que el médico! ¡Eres como el médico!

A Adam se le escapó una risa y continuó:

- Jaja, eres un conjunto de acertijos, ¿de qué medico hablas? ¿Acaso el anciano era médico?

- Lo siento, parece que estoy cansado, el médico no es el anciano; un médico me está tratando para hallar la felicidad, sólo que estas preguntas me agotaron y me hicieron muy afligido y preocupado.

- ¡Hasta el punto necesitar un médico! Te aseguro que no hay respuesta que no salga de tu alma y de tu vida, pero dime: ¿qué es lo que dijo el médico?

- Dijo: “antes de responder hay que determinar dónde buscar la respuesta”.

- En mi opinión esa propuesta es buena y sencilla, la sencillez es la llave del éxito y del acceso a la verdad, mientras que la complejidad es un signo de fracaso, cansancio e incertidumbre… parece que tu médico es razonable y muy bueno, ¿acaso él es así?

- Razonable sí, pero bueno no lo creo, es una persona que inspira confianza y también parece que no tiene moral.

- ¿Y qué vas a hacer?

- No lo sé, pienso seguir con él hasta ver el resultado, pero, dime: ¿dónde conseguimos la respuesta?

- Perdona, no quiero contradecir al médico, ¿qué te dice él?

George se rio de la respuesta de Adam, a pesar de que se sentía que le estaba bloqueando y empujando hacia la respuesta, disfrutaba examinando las evasivas de Adam… él no quería contestar, eso parecía, pero, ¿por qué?

- Me dijo: “busca por ti mismo, y me preguntó de dónde obtenemos las respuestas, y qué garantía tenemos para su veracidad”.

- Un inicio bonito, estupendo, sencillo y profundo; yo no soy médico para oponerme a la opinión del médico.

- ¿Y de dónde podemos obtener las respuestas?

- Busca en tu alma a través de la reflexión sobre las religiones.

- ¡Las religiones!

- Sí… las religiones, ¿a no ser que quiera que reflexionemos sobre el ateísmo?

- ¡Cuánto lo odio! El ateísmo es un trastorno de la mente y del conocimiento.

- Pues hay que buscar en las religiones.

- Puede que viaje a India que está llena de ideas y religiones, ¿me permitiría mi viaje conocer todas las creencias?.

- Yo no soy médico para criticar o rectificar, puedes preguntar a tu médico, pero te digo mi opinión sinceramente: es bueno conocer las religiones, las creencias, y las escuelas jurídicas en contestar a esas preguntas. Cuanto más sencilla, fluida, lógica, realista y convincente para el alma y la vida sea la respuesta, más cercana a la verdad será.

- ¿Cómo puedo reflexionar sobre las religiones?

- Primero tienes que estudiarlas de una manera general, pienso yo.

- ¿¡Cómo!?

- Podemos destacar dos métodos: uno se basa en la religión y el otro en el ateísmo, como hemos dicho antes. Y yo por supuesto estoy con el de la religión, ¿te comenté que soy estudiante de teología?

El camarero trajo los platos, entonces George prefirió concluir el diálogo para no molestar a su invitado, que está con él por primera vez, pero que sentía como si le conociera de la vida.

- No quiero distraerte de comer, parece que estoy siendo pesado, pero realmente necesito tu ayuda. Puede que me haya encontrado contigo recientemente y te conociera superficialmente, pero me siento muy cómodo hablando contigo y espero no molestarte.

- Jaja, tú no me molestas para nada, una invitación a cenar y además en “La Felicidad” ¿dónde está la molestia? Puedes comer tranquilo.

Mientras comían, George intentó cambiar de tema, vio que hablar de la cena y de comidas era muy adecuado para atenuar el ambiente filosófico que reinaba... pero enseguida volvió al diálogo anterior… pues sentía mucha curiosidad en conocer a Adam y su estilo cauteloso en responder.

- ¿Por qué el método religioso prevalece sobre el ateo? A propósito mi médico es ateo y rechaza las religiones y se burla de ellas.

- A pesar de que deduzco de sus palabras que es un médico excelente, estoy convencido de que los ateos son la gente más desgraciada y más huidora de sí misma. La preferencia del método religioso es por varias razones: primero, ¿Acaso hay alguien que sepa por qué hemos sido creado más que el propio creador? Es decir: Ni yo ni tú podemos saber por qué hemos sido creados mejor que el creador mismo. El ateísmo niega la existencia del creador, el señor y el dios. Segundo: el ateísmo se contradice a sí mismo en todos los detalles de su exposición, considera que el mundo funciona según normas muy delicadas que no cambian, y estas normas han existido casualmente sin ningún orden ni creador. Tercero: a menudo los ateos esconden su fe, y se les nota cuando les pasa una desgracia o una calamidad pues lo primero que dirán es: “¡oh dios!” Cuarto: dime sinceramente, ¿crees que el ateísmo es real o es un intento de huir de la verdad? Aunque esta huida sea hacia una espejismo o hacia un vacío espiritual.

- Una sola razón de éstas es suficiente, estoy totalmente de acuerdo contigo, no es necesario que sigas, pues el ateísmo es una ilusión donde la persona es necia y se cree científica, mientras que en realidad está perdiendo el juicio y la ciencia, y le acostumbra a mentirse a sí misma antes de mentir a la gente. –Después continuóPero el tema principal es: ¿qué religión debemos seguir? pues hay tantas religiones como colectivos humanos… -se rio y dijo¡o quizá más!

- Totalmente de acuerdo, dicen que hay más de diez mil religiones, y en una sola religión como el cristianismo hay 33830 sectas, pero, ¿no prefieres que sigamos con la visión global?

- ¿Qué insinúas?

- Hemos clasificado, según una reflexión general a dos grupos: los creyentes y los ateos, ¿no es así?

- Sí.

- A través de la exposición general, las religiones y las creencias son dos tipos: religiones celestiales provenientes de Dios, y religiones inventadas por los hombres.

- Entiendo, y ¿cuál es mejor según tu opinión?

- Déjate de mi opinión, ¿no dijo que se iba de viaje a la India?

- Sí, ¿qué tiene esto que ver?

- La India es un país lleno de religiones e ideologías terrestres y celestiales, te será posible compararlas y vivirlas en la práctica y no sólo en la teoría.

- A pesar de que tenga una opinión clara sobre esto, no será desaconsejable aplazar el tema hasta después de mi regreso de la India, pero tengo una pregunta: ¿crees que este camino y esta manera me conducirían a la respuesta?

- La guía, el éxito y la certeza son una gracia de Dios, y si eres sincero en tu búsqueda llegarás. Lo importante es que tengas buena voluntad, y que perseveres, y te asegures de tomar las cosas de una manera sencilla y sin complicaciones, y con felicidad y no con ansiedad.

- Vuelves a lo que dijo el anciano.

- ¿Dónde puedo encontrarme con este anciano? tengo ganas de conocerle.

- No lo sé, realmente no lo sé, yo estaba muy mal, él pidió mi número de teléfono y me dijo que me llamaría, yo no tengo el suyo, por cierto, ¿me podrías dar tu número y tu correo electrónico?

Adam sacó una hoja de la pequeña agenda que tenía, y anotó su número de teléfono, su correo electrónico y su cuenta de Facebook, y se la entregó a George.

- Lo siento, yo soy un simple camarero, no tengo tarjeta personal.

- No te preocupes, espero encontrarme contigo al regresarme de la India, ¿de acuerdo?



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