2 -Abraham, que la paz sea con él:

2 -Abraham, que la paz sea con él:

Abraham es el profeta de la unicidad por antonomasia. Ello se manifiesta si nos fijamos en su vida. Por esta razón, Dios altísimo todo describe diciendo: “Ciertamente, Abraham fue un hombre que reunió en sí todas las virtudes, obedeciendo fielmente la voluntad de Dios; se apartó de todo lo falso, y no fue de los que atribuyen copartícipes con Dios.” [An-Nahl:120]

Abraham, que la paz sea con él, nació y creció entre un pueblo pagano. Incluso su padre fabricaba, adoraba y servía a los ídolos. Abraham, que la paz sea con él, debatió a su padre y a su pueblo diciendo: “Y, he ahí, que Abraham habló [así] a su padre Asar: “¿Tomas acaso a los ídolos por dioses? ¡En verdad, veo que tú y tu gente estáis evidentemente extraviados!” [Al-Anaam:74]

Criticó a su pueblo por adorar a falsos dioses y les presentó pruebas innegables. Contemplaba las maravillas naturales de Dios, glorificado sea: “Cuando se hizo sobre él la oscuridad de la noche, vio una estrella; [y] exclamó: “¡Este es mi Señor!”; pero cuando se ocultó, dijo: “No amo lo que se desvanece.”[Al-Anaam:76]

Es decir: desapareció la estrella: “pero cuando se ocultó, dijo: “No amo lo que se desvanece.” Luego, cuando vio salir a la luna, dijo: “¡Este es mi Señor! Pero cuando se ocultó, dijo: “¡Ciertamente, si mi Señor no me guía, seré sin duda de los que se extravían!” [Al-Anaam:76-77]

Es decir: la luna apareció en el horizonte y vio que algunas personas la adoraban: “Dijo: “¡Este es mi Señor!” [Al-Anaam:77]

Todo ello denunciando su práctica, sorprendiéndose de su adoración, y aprovechando cada ocasión: “…cuando se ocultó” [Al-Anaam:76-77]

Es decir: desapareció en el horizonte. Entonces, Abraham se dirigió a su pueblo diciendo: “¡Ciertamente, si mi Señor no me guía, seré sin duda de los que se extravían!” Luego, cuando vio salir al sol…” [Al-Anaam:77-78]

Y vio que su pueblo se sometían ante él: “…dijo: “¡Este es mi Señor! ¡Este es el más grande [de todos]!” [Al-Anaam:78]

Mostró su rechazo ante tales prácticas y se extrañó de cómo consideraban al sol un dios. “pero cuando este también se ocultó…” [Al-Anaam:78]

El sol desapareció de su vista y él se dirigió a los que le rodeaba y adoraban el sol y les dijo: “…exclamó: “¡Pueblo mío! ¡Ciertamente, estoy lejos de atribuir, como vosotros, divinidad a algo junto con Dios! Ciertamente, me he vuelto por entero a Aquel que creó los cielos y la tierra, apartándome de toda falsedad; y no soy de los que toman copartícipes con Dios.” [Al-Anaam:78-79]

Abraham solía aconsejar a su padre y pedirle con delicadeza, cortesía, y palabras buenas y razonables que no asociara falsos dioses con Dios : “¡Oh padre mío! ¿Por qué adoras a algo que no oye, ni ve, ni te sirve de nada? “¡Oh padre mío! Ciertamente, me ha llegado en verdad [un rayo] de conocimiento como no te ha llegado a ti: sígueme, pues, y yo te guiaré a un camino perfecto. “¡Oh padre mío! No adores a Satán -pues, en verdad, está en rebeldía contra el Más Misericordioso. ¡Oh padre mío! ¡Temo, en verdad, que caiga sobre ti un castigo del Más Misericordioso, y entonces te harás [consciente de haber sido] prójimo de Satán!” [Mariam:42-44]

Desafortunadamente, la respuesta de su padre fue dura: “Respondió: “¿Acaso te disgustan mis dioses, Oh Abraham? ¡Ciertamente, si no desistes, haré que seas lapidado! ¡Aléjate de mí para siempre!”” [Mariam:46]

Para la contestación de Abraham siempre estaba llena de compasión, cortesía y sutileza: “[Abraham] respondió: “¡La paz sea contigo! Pediré a mi Señor perdón por ti: pues, ciertamente, Él siempre ha sido benigno conmigo. Pero me apartaré de todos vosotros y de lo que invocáis en vez de Dios, e invocaré [sólo] a mi Señor: pudiera ser que mi oración [por ti] a mi Señor no quede sin contestar.”” [Mariam:47-48]

Abraham, que la paz sea con él, continuó invitando a su Padre y a su pueblo a la adoración de Dios, en solitario, y dejar el politeísmo y el paganismo. No obstante, su pueblo no aceptaron sus consejos e insistieron en sus prácticas paganas: “Y su gente disputó con él. Dijo: “¿Disputáis conmigo sobre Dios, cuando es Él quien me ha guiado? No temo a nada a lo que atribuís divinidad junto con Él, [pues nada malo puede sobrevenirme] a menos que mi Señor así lo decrete. Mi Señor abarca todo en Su conocimiento; ¿es que no vais a tener esto presente? ¿Y por qué habría de temer yo a lo que vosotros adoráis junto con Él, cuando vosotros no teméis atribuir divinidad a otros junto con Dios?”
[Al-Anaam:80-81]

De nuevo, les dijo: “Le preguntó a su padre y a su gente: “¿Qué es lo que adoráis?”” [Ash-Shu’ara’:70]

Y ellos contestaron: “Respondieron: “Adoramos ídolos, y somos devotos de su culto.””[Ash-Shu’ara’:71]

“Dijo: “¿[Creéis en verdad que] os escuchan cuando les invocáis, o [que] os benefician u os perjudican?”[Ash-Shu’ara’:72-73]

Fue una respuesta simple, basada en la anulación de la mente y de toda lógica, y apoyada en la pura imitación: “Dijeron: “¡Pero hallamos que nuestros antepasados hacían lo mismo!”” [Ash-Shu’ara’:74]

Él les contestó con la unicidad de Dios y con pruebas, raciocinio y perspicacia: “[Abraham] dijo: “¿Habéis, pues, considerado alguna vez qué es lo que habéis estado adorando vosotros y esos antepasados vuestros? “[En cuanto a mí, sé que,] esos [falsos dioses] son ciertamente mis enemigos, [y que nadie me presta auxilio] salvo el Señor de todos los mundos, que me ha creado y es quien me guía, y es quien me da de comer y de beber, y cuando caigo enfermo, es Él quien me devuelve la salud, y quien me hará morir y luego me devolverá a la vida y quien, espero, perdonará mis faltas en el Día del Juicio. “¡Oh Señor mío! ¡Dame capacidad para juzgar [entre el bien y el mal], y reúneme con los justos, y concédeme el poder de transmitir la verdad a aquellos que vengan después de mí, y ponme entre los que han de heredar el jardín de la felicidad! “Y perdona a mi padre -pues, ciertamente, está entre los que se han extraviado40”[Ash-Shu’ara’:75-86]

Cuando llegó una festividad del pueblo y el Rey salió junto a la población de la ciudad al desierto, para llevar a cabo los rituales de su festividad allí, Abraham se quedó atrás, no salió con ellos y cuando éstos ya se habían ido: “Se dieron entonces media vuelta y se alejaron de él. Luego se acercó sigilosamente a sus dioses y dijo: “¡Cómo! ¿No coméis [de las ofrendas que os han traído]? ¿Qué os pasa que no habláis?” Y entonces se abalanzó sobre ellos golpeándolos con la mano derecha.” [As-Saffat:90-93]

Cuando volvieron, encontraron todos sus ídolos, sus supuestos dioses, totalmente destrozados y sus restos esparcidos por todo el lugar. ¿Y cómo podían ser dioses sí ni siquiera podían defenderse a sí mismos? Todo mundo vino preocupado y agolpándose sobre Abraham: “[Cuando vieron lo ocurrido,] dijeron: “¿Quién ha hecho esto a nuestros dioses? ¡Sin duda, es uno de los peores malhechores! Algunos [de ellos] dijeron: “Hemos oído a un joven llamado Abraham hablar de ellos [con desprecio]”. [Los otros] dijeron: “¡Pues traedlo ante los ojos de la gente, para que puedan atestiguar [contra él]!” [Y cuando vino, le] preguntaron: “¿Has hecho tú esto con nuestros dioses, Oh Abraham?”” [Al-Anbiya’:59-62]

Les contestó con una prueba incontestable: “Respondió: “¡Qué va; lo hizo éste, el más grande de ellos: pero preguntadles [vosotros mismos] –si es que pueden hablar!””[Al-Anbiya’:63]

Se quedaron impotentes ante la evidencia: “Y se volvieron unos contra otros, diciendo: “Ciertamente, sois vosotros quienes estáis siendo injustos.”Pero luego, volviendo a su anterior forma de pensar, dijeron: “¡Sabes muy bien que estos [ídolos] no pueden hablar!”” [Al-Anbiya’:64-65]

Les añadió otra prueba fuerte y elocuente: “[Abraham] dijo: “¿Adoráis, pues, en vez de Dios a algo que en nada os puede beneficiar ni perjudicar? ¡Fuera con vosotros y con todo lo que adoráis en vez de Dios! ¿No vais a usar vuestra razón?””[Al-Anbiya’:66-67]

Quisieron vengarse de él al perder la cabeza y al no encontrar pruebas, ni evidencia, ni lógica, ni razón con las cuales poder contestarle. “Exclamaron: “¡Quemadle, y vengad [así] a vuestros dioses -si estáis dispuestos a hacer [algo]!”” [Al-Anbiya’:68]

Entonces Dios lo salvó: “[Pero] dijimos: “¡Oh fuego! ¡Sé frío, y [una fuente de] paz interior para Abraham!” y mientras que ellos quisieron hacerle daño, Nosotros hicimos que estuviesen entre los perdedores.” [Al-Anbiya’:69-70]

Después de ser salvado por Dios, volvió a debatir al rey de su pueblo: “¿No has sabido de aquel [rey] que discutió con Abraham acerca de su Señor, [sólo] porque Dios le había dado la realeza? He ahí, que Abraham dijo: “Mi Señor es quien da la vida y da la muerte.”” [Al-Baqara:258]

Y ante tal evidencia manifiesta e innegable, el rey sólo pudo producir una respuesta necia: “[El rey] respondió: “¡[También] yo doy la vida y doy la muerte!””” [Al-Baqara:258]

Abraham, la paz sea con él, no siguió debatiéndole ese sinsentido, ya que simplemente había salido del tema y se refería a que podía matar a una persona o decidir dejarla con vida: “Dijo Abraham: “¡En verdad, Dios hace que el sol salga por el este; hazlo tú, pues, salir por el oeste!” Así fue confundido el que se obstinaba en negar la verdad: pues Dios no guía a gentes que [deliberadamente] hacen el mal.” [Al-Baqara:258]

Así, su prueba quedó en evidencia y se hizo manifiesta la debilidad de su lógica y su razonamiento. Después de este debate, Abraham quiso ver con sus propios ojos la creación de Dios y como resucita a los muertos: “Y, he ahí, que Abraham dijo: “¡Oh Señor mío! ¡Muéstrame cómo devuelves la vida a los muertos!” Dijo: “¿Es que acaso no crees?” [Abraham] respondió: “Ciertamente [creo], pero [déjame verlo] para que mi corazón quede tranquilo.” Dijo: “Coge, pues, cuatro pájaros y enséñales a obedecerte; luego, colócalos separados en las colinas [a tu alrededor]; después llámalos: acudirán a ti volando. Y sabe que Dios es Poderoso, Sabio.”” [Al-Baqara:260]

Dios ordenó a Abraham y a su hijo Ismael purificar la casa de Dios en la Meca de las prácticas paganas y de los ídolos: “Y, he ahí, que hicimos del Templo un centro al que la gente pudiera acudir una y otra vez, y un lugar de refugio: tomad, pues como lugar de oración el lugar en el que Abraham se situaba. Y encomendamos esto a Abraham e Ismael: “Purificad Mi Templo para los que han de dar vueltas en torno a él, los que permanecerán en retiro junto a él y los que se inclinarán y se postrarán [en oración].” Y, he ahí, que Abraham imploró: “¡Oh Señor mío! Haz de esta una tierra segura y provee de frutos a aquellos de sus habitantes que crean en Dios y en el Último Día.” [Dios] respondió: “Y a quien rechace la verdad, le dejaré disfrutar por un tiempo breve –pero al final le arrastraré al sufrimiento del fuego: ¡Qué mal fin!” Y cuando Abraham e Ismael levantaban los cimientos del Templo, [imploraron]: “¡Oh Señor nuestro! ¡Acéptanos esto: pues, ciertamente, sólo Tú eres quien todo lo oye, quien todo lo sabe! “¡Oh Señor nuestro! ¡Haz que estemos sometidos a Ti, haz de nuestra descendencia una comunidad sometida a Ti, muéstranos nuestros ritos de adoración y acepta nuestro arrepentimiento: pues, ciertamente, sólo Tú eres el Aceptador de Arrepentimiento, el Dispensador de Gracia!” [Al-Baqara:125-128]

La mezquita del profeta Ibrahim en la ciudad al Jalil, en Palestina.

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